El verraco de San Miguel de Serrezuela
(Por Francisco Gayo)

Verraco de fuerte testuz y papada en típica postura erguida es considerado como "...reflejo de la plástica más importante de los grupos de cultura celtibérica del occidente de la meseta".
Su naturalismo y la fuerte presencia que impone bien le hace merecedor a estas palabras, aún dentro de una marcada simplicidad, geometrismo y cierta traza tosca y una tendencia hacia la abstracción en sus formas.
Son los verracos, de los que el conjunto de Guisando sería el mejor y más completo, las piezas más conocidas de uno de los grupos celtibéricos, los vettones, autores también, aunque en menor medida, de otras como cerdos y jabalíes.
Todas estas piezas han aparecido en el área donde se asentaron los vettones, un área comprendida en ambas vertientes de la Sierra de Gredos y Gata, seguramente empujados allí por otro grupo Celtibérico; los vacceos, que pasarían a ocupar parte, o buena parte de su antiguo hábitat, la zona comprendida al sur del Duero.
El pasar de una rica tierra para la agricultura a otra montañosa, más inaccesible y menos productiva en consecuencia, les obligó a basarse en el ganado, menor y mayor, ovejas, cabras, caballos, bueyes, como su principal fuente de subsistencia.
Esto podría explicar una de las posibles finalidades de estos verracos; la representación de éstos sería un intento de rendir culto a su naturaleza y a su fecundidad, encarnada en su animal más simbólico en este sentido; el toro, para propiciar la reproducción del ganado mediante prácticas mágico-protectoras.
En fin, que digo yo que este toro que para que esté en alguna plaza perdida de Ávila pues que podría o estar en el término donde apareció ( o a buen recaudo en algún museo, dado su indudable valor).
Así que a ver si entre el Subdelegado de Gobierno, La Dirección Provincial, El Ayuntamiento, La Caja de Ahorros, o la Virgen de la Encina intercedan y lo devuelven bien como se encontró o en forma de una buena copia.