CUENTO


Silvia estaba ausente durante la cena,
Animó a sus amigas a escaparse de casa.
Ninguna de ellas imaginó lo que sucedería aquella noche.
Mirad! – exclamó Raquel durante el plenilunio.
Inmaculada está besándose con Mario!
Golfa! – gritó Silvia mientras se abalanzaba sobre ella.
Una y otra vez golpeó Silvia a Inmaculada mientras ésta se desmayaba.
Esperad! – chillaba Silvia con sus manos llenas de sangre.
La luz de la noche sólo se fijaba en ella.
Dónde está Mario? – se preguntaba Silvia - ¿Dónde?
Estaba aquí, besándose con Inmaculada, lo juro, no estoy loca.
Seguro que volverá para recogerla del suelo.
Esperó y esperó mientras Inmaculada yacía sobre la acera,
Rememorando viejos recuerdos de su infancia,
Recuerdos que nunca antes había vivido.
Estaré loca? – se volvió a preguntar compungida
Zacarías se presentó – Soy el Inspector Jefe de Distrito.
Usted? – respondió Silvia asombrada.
Está en su derecho de guardar silencio. Puede llamar a un abogado.
Lo sé – contestó Silvia mientras subía al coche de policía.
Allí quedó Inmaculada, sobre un charco de sangre.
·
Cómo quedó la obra de teatro? – preguntó Silvia - ¿Pareció real?
Oh sí! – respondieron todos – Tan real como la vida misma.
Me encanta – decía Silvia mientras unía la primera letra de estas líneas.


P.CAS - 2003

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